Para las Musas de Lorenzo Aguirre.
En el museo MUBAG de Alicante hay una exposición llamada : Modernidad y valentía. La colección más íntima de Lorenzo Aguirre.
Me duele no haberla visitado, una ocasión de ver reunida una parte de su obra, pues quedan algunos desaparecidos, otros desconocidos, como es normal en un artista que viajo desde joven...
Hay todavía cuadros que no conocemos.
Mi abuela quería que la obra de su padre no se olvidará, que hubiera ojos que los vieran.
Está exposición llega tarde, no podrás pasearte orgullosa por sus pasillos, mientras tus ojos se deleitan.
Pero espero que te dé paz, saber qué están en un museo.
Este poema se lo dedicó a los que no pudieron vivir la continuación de la historia, y a los que sobrevivieron.
Pero sobretodo a las Musas de Lorenzo Victoriano Aguirre Sánchez, que eran su mujer y tres hijas.
A mí bisabuela, mí abuela y sus hermanas.
A las Musas Aguirre.
y paisajes en pausa.
Pero en realidad,
el tiempo pasó veloz, cruel,
haciendo ruido a cada paso,
gritando desesperado....
No me olvides...
Una historia triste,
dónde unos lucharon por poder,
y otros murieron por la libertad.
No los olvides....
Parecen tan tranquilas,
en cada cuadro sus ojos se posan en el,
y en ellos se reflejaba el amor de padre.
Tres pequeñas musas,
que sobrevivieron al tiempo,
a esta historia.
Ellas no olvidaron.
La madre de las Musas,
se llevo entre sus brazos
los cuadros, los recuerdos,
a las tres pequeñas musas,
que se convirtieron,
en tres grandes mujeres.
Ellas recordaron.
Mientras unos palidecían
por la derrota,
otros cubrieron de tierra la historia,
escondieron a los muertos,
y alzaron una nueva bandera.
Y el orgullo del país,
ser transformó en vergüenza.
Pues la historia de España,
vomito mentiras,
para que el poder
quedará en los bolsillos del
dictador.
La libertad se escondió,
con los que ya no estaban.
Y solo unos pocos atrevidos
supieron encontrarla,
no hubo rescaté posible.
Silenciosos susurros,
gritaban injusticia...
La verdad,
se quemó en un esquina.
La verdad,
no tenía palabras.
Ser niño no es fácil,
crecer en una guerra,
es un milagro.
Por eso ellas no olvidaron.
La madre Musa,
la primera entre ellas,
resucitó a Lorenzo,
para sus tres pequeñas.
Crecieron,
compartiendo con quién lo mereció,
los recuerdos de un tiempo,
en el que crecer era un milagro.
Un tiempo,
en el que tuvieron un padre,
que las pedía,
que se quedarán muy quietas,
mientras el las pintaba.
Un tiempo en el que se iban
a dormir y decían
Buenas noches mamá,
Buenas noches papá.
Lorenzo Victoriano Aguirre y las Musas.
{Francisca Benito Rivas, (mujer)
Jesusa Aguirre Benito, ( izquierda)
Margarita Aguirre Benito, ( centro)
Francisca Aguirre Benito ( derecha) }
Cuadro pintado en su exilio en Francia,
Le port du Havre.
Paula Carrión Martínez.



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