Cuentos con Raíces.1
En este blog voy a compartir mis propias creaciones, algunos pequeños cuentos y versos, fruto de mis pensamientos, nunca he publicado nada, pero me encantaría poder compartir mis historias...
Este es el primero de una selección de cuentos a los que reúno bajo el título de Cuentos con raíces se lo quiero dedicar, a mi abuelo, Antonio Martínez Menchén, que vio crecer al mundo, y ya con los ojos cansados, de un presente absurdo y una vida larga, se preguntaba por el futuro de las generaciones venideras...
1. Recuerdos a la sombra.
Hace no mucho tiempo, en una ciudad, donde la tierra se cubre de cemento, y los arboles se plantan ordenados, rodeados de un cuadrado, ahí donde los parques, arboles y flores son organizados, para dar a los habitantes de aquel lugar, un poco de naturalidad entre tantas construcciones...
Había un árbol, que no solo había sobrevivido al paso del tiempo, o el clima, también al paso del ser humano.
Los niños jugaban en sus ramas, a su sombra los ancianos reposaban, y su aroma recorría la calle entre el sonido del trafico, las voces y el eco continuo de la ciudad, recordando que debajo de esa capa de cemento, estaba la tierra.
Pero en un momento , todo eso perdió valor, pues un árbol esta en continuo crecimiento, y sus raíces levantaron el asfalto.
Había sido rodeado por la creación del hombre, calles, carreteras y edificios, ahora que molestaba, lo cortarían, sacarían sus raíces y pondrían uno nuevo, sin dar importancia a todos sus años de servicio, produciendo oxígeno o a que pudiera estar vivo...
Pero en esta historia hay un poco de magia...
Aquel árbol que estaba siendo cortado con moto sierra en mano,estaba llorando, y aquel hombre que lo cortaba, también lloraba.
Por que de pequeño jugo en sus ramas, sus abuelos le contaron historias, su primer beso... Ese árbol había visto a la ciudad crecer y sus habitantes crecieron con el.
El hombre paro de cortar, y simplemente, lo observo, mientras se secaba las lágrimas.
Una anciana con bastón se acerco y le dijo:
-No se sienta mal, hace lo que le dicen...
La gente se fue acercando, simplemente observaban, unos niños, abrazaron el tronco aun a medio cortar, y hablaron entre ellos, pero sus palabras, fueron escuchadas por el resto.
-Este es el árbol, de los sueños, mi abuelo decía, que debajo se echaba las mejores siestas, cuando la ciudad tan grande no era...
-Este árbol, era el mejor para trepar, me encantaba colgarme como un mono.
Los que observaban, quisieron compartir, también sus recuerdos, y en un momento todos estaban sentados en circulo, hablando alrededor, de aquel árbol, herido .
-Mis hijos siempre me traían, sus flores, por mi cumpleaños... Dijo una mujer
Y así se fueron escuchando, muchas de las historias que a su sombra, habían pasado, durante, mas de 100 anos. Hasta que se acerco un anciano, bastante mayor, y emocionado, hablo.
-Este árbol lo planto mi bisa abuelo, cuando nació mi abuelo, el me traía de pequeño, y lo regábamos juntos, decía, que por cada nueva vida que llega al mundo, debemos plantar un árbol...
Si pensaste que es el final, es que no sabes como funciona la magia...
Juran que en ese momento el cielo se cubrió de nubes, y comenzó a llover...
La gente asegura que a primavera olía, y que sonaban violines saliendo del centro de la tierra, todo tembló y las raíces, del árbol se desprendieron del suelo, una luz brillante atravesó el tronco, como si dentro hubiera un corazón de luz, que se transformó en un unicornio de madera blanca y suave, brillante, tan natural y real como las estrellas, y simplemente cabalgo, por el asfalto, entre relinchos, a cada paso que daban sus cuatro patas, dejaban huella, una que se incrustaba en el asfalto, dando vida a un árbol.
Arboles que crecían, en el instante, fuertes, y verdes, magia pura, de la mas rebelde.
El unicornio, cabalgo hasta el final de la ciudad, donde sus patas dejaron de atravesar el suelo, para caminar en el aire, no le hacían falta alas era pura magia, como si una escalera invisible, lo sostuviera, cabalgo hasta llegar a las nubes, donde todavía durante unos instantes se podía seguir escuchando el resonar de sus cascos...
Aquellos, arboles, no solo eran grandes, también eran indestructibles, estaban hechos de los recuerdos, de todas aquellas personas, que un día a la sombra de aquel árbol crecieron. Se hicieron muchas preguntas, y ninguna respuesta fue la adecuada, ni siquiera los que lo vieron, creían haberlo visto...
Pero cuando hay tormenta y el resonar de unos cascos en el cielo suenan, todos elevan los ojos, para buscar aquel unicornio de madera humilde y espíritu mágico.
Ahora con el paso del tiempo, lo llaman El paseo del unicornio, y en sus ramas juegan los niños, a su sombra descansan los ancianos, se besan los enamorados, y en las tardes de verano, se cuentan historias de recuerdos olvidados.
Paula Carrión Martínez.
pauly soy iosune,me a encantado.super bonito, me a recordado cuando era niña y todo era magia e ilusion
ResponderEliminar