El infinito
Una puerta sin llave, ni pomo,
se abre y cierra a su antojo.
Parece nueva, pero siempre estuvo,
aunque no le hice caso.
Hecho un ojo,
desde fuera,
curiosa como una niña.
Pero no quiero entrar,
por si se cierra y no encuentro salida...
Entonces lo siento
en mi espalda, el calor del sol
me giro y veo una ventana,
dispuesta a que sea yo quien la abra,
el ritmo perdido del tiempo incosciente,
suena detrás, me llama...
La abro sin miedo,
pues cuando quiera puedo cerrarla...
Veo mi presente,
con ojos relucientes,
una risa escandalosa,
y calma...
Ya no hay puertas,
ni muros, ventanas,
o escaleras que tenga que alcanzar,
es el infinito,
posibilidades que me abrazan,
días que me besan,
noches que me sueñan...
Aquí y ahora,
soy libre,
y al mismo tiempo,
estoy atada...
Y me di cuenta que soy feliz,
incluso cuando madrugo,
o si del cansancio me enfado,
se me pasa volando,
por que cuando reflexiono
en esta profunda mente
encuentro lo que me hace incandescente
esa chispa, que me prende,
el agua que me apaga,
me encuentro conmigo
en un reflejo, de lo que fui a lo que soy,
y ya no hay puertas,
ni ventanas,
muros o escaleras,
soy dueña de mis días
libre para hacer sosa la comida...
y alegrarme cuando mi hijo sonria
Soy como soy,
Y me quiero,
Me adoró,
Hoy mañana y todo mi futuro
Yo me valoro...
Por eso no quedan puertas ni ventanas
que no pueda atravesar,
No hay muros que impidan mi futuro alcanzar
Ni escaleras que subir para llegar ...
Es el infinito lo que me rodea...
Paula Carrion Martinez
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