Cuentos en piedra. 2
2. La montana de los cuervos.
Un jardín, con vistas al mundo, al borde de la montana.
Una cabaña, en el árbol mas alto, en la noche parece, flotar en las estrellas.
Hay vive el loco de los cuervos, así lo llaman los pueblerinos.
Pero la verdad es que no es loco, si no rey.
Hace mucho, cuando el solo era un niño, sus padres gobernaron con puño de hierro, sobre esas tierras.
Estaban en guerra, continuamente...
Creció viendo, a su padre luchar y morir por el oro, y a su madre probarse un vestido tras otro.
Cuando su padre murió, le coronaron nuevo rey, pero seguían en guerra, y como no quería que su pueblo muriera, luchas, ni destrucción, declaro la paz, a sus vecinos, y crearon un trato de paz, que daba a todos la oportunidad de vivir y respetarse.
Algunos ricos, protestaron, pero a el nada, le haría cambiar de opinión.
Mando reconstruir las casas, escuelas, comercios, y poco a poco el reino volvió a florecer y sus habitantes, volvían estar felices de poder andar por sus calles sin miedo.
Todo parecía tranquilo, se podría decir que en paz, pero su madre, la antigua reina, era avariciosa, lo llevo a la cámara real, donde se guardaban todos los tesoros y con voz irritante y alarmada le reprocho :
-Tu padre, tu abuelo, tu bisabuelo..
Lucharon para llenar estas habitaciones, de oro, joyas, y un sin fin de cosas valiosas.... Y tu, no luchas, bajas los impuestos, hasta reconstruyes las casas!! Solo falta que les des de comer!! No pareces un rey.
El se quedo pensativo, desde la ventana observaba la montana de los cuervos, miro el dinero, y si decir nada a su madre, tomo un pensamiento y lo convierto en decisión.
Vestido de campesino, fue llevando poco a poco las riquezas a la montaña, tardo varios días. Cuando por fin hubo acabado, hizo una gran fiesta en el castillo, invitando a todo el pueblo, para desesperación de su madre, repartió una gran cantidad de oro entre los presentes, que lloraban de agradecimiento, mientras su madre lloraba de amargura. Y el rey anuncio, el motivo de la fiesta, para asombro de cual quiera.
-Desde ahora dejo de ser rey, voy...
Simple? Pensó el ,pero no tan simple como vais a ver.
No acabo la frase, no pudo dar explicaciones, por que el pueblo estallo en gritos, algunos de alegría y otros quejas, la reina, ya estaba desmayada, y entre todo ese caos se oía:
-Y quien manda ahora?
El antiguo rey, se fue, con sus ropas mas sencillas, atravesó el bosque por un camino de tierra hasta lo alto de la montaña, donde se construyo una casa, e hizo un huerto, con un precioso jardín.
Os preguntáis que fue del oro?
Lo fundió, e hizo unas mascaras doradas, con rubís y zafiros incrustados,para los cuervos, que lucían orgullosos tan brillante regalo.
Había un mensaje en el deslumbrar, de esas mascaras para los habitantes del reino:
EL ÚNICO REY SOBRE EL MUNDO ES LA LIBERTAD.
Parece que no lo supieron entender, pues lo llamaron, el loco de los cuervos.
Enseguida, otra persona tomo el poder, y las pequeñas cosas, fueron cambiando de nuevo, los impuestos volvieron a subir, enfrentamiento por territorios...
Y un día, el gobernador, deslumbrado por las mascaras, de los pájaros, mando a su gran ejercito rumbo a la montaña, pero cuando llegaron a lo mas alto, lo único que vieron fue, un jardín, con vistas al mundo, al borde de esa montana.
Una cabaña, en el árbol mas alto, en la noche, parece flotar en las estrellas.
Hay vive el loco de los pájaros, pero de el ni rastro, ni de sus pájaros, nada de oro, o piedras hermosas...
Descendió el ejercito, decepcionado, y el gobernador enrabietado.
En lo alto del cielo, atravesando las nubes, una bandada de cuervos deslumbrantes, vuela, y en lo alto de una majestuosa águila , el loco de los pájaros, deja caer los rubís que le quedan, a los niños, que corren emocionados.
Nadie volvió a subir a aquella montana, de vez en cuando, algo deslumbra en el cielo, los niños corren, haber si caen joyas de nuevo...
Pero los mas viejos, saben que no volverá, pues dejo un mensaje, que no supieron apreciar.
Y así quedó en algún lugar, un jardín, al borde de la montana mas grande, una casa en el árbol mas alto, y una bandada de pájaros, con mascaras doradas, por el mundo volando.
Paula Carrión Martínez.
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